



Las Fiestas en Honor a San Francisco de Paula son el principal periodo festivo de nuestra localidad.
Unas festividades llenas de alegría y devoción que vivifican el pueblo, además de a los visitantes.
Durante estas festividades se honra al patrón del municipio. San Francisco de Paula.

La fiesta se inicia con la diana de cabezudos y el toque de la banda de música.
A mediodía tiene lugar el pregón, anunciado por un gran repique de campanas, disparo de gran número de cohetes y que finaliza con la interpretación del Himno de Albanchez por la banda de música. Terminado el pregón, el alcalde declara inauguradas las Fiestas de San Francisco de Paula

Alrededor de las cinco de la tarde tiene lugar en la iglesia la ceremonia de vestir al santo, que consiste en lavar, perfumar y vestir al patrón del pueblo, preparándolo para las fiestas.
Finalizada esta parte, se coloca el manto nuevo o de fiesta sobre la imagen y, la corona.
Los comisarios colocarán cayado y la Caridad y tantos milagros como desee sobre el manto. Los familiares o amigos forman una larga fila para colgar también ellos los mencionados milagros de San Francisco.
Finalizada la colgadura de los milagros, se coloca al santo en las andas engalanadas con flores.

Alrededor de las siete y media de la tarde comienzo la procesión de San Francisco de Paula. Encabezada la por la cruz de guía portada por los monaguillos; le seguirán los devotos y devotas portando velas encendidas y en dos filas; detrás las cuatro comisarias y luego los comisarios; las andas de San Francisco llevadas por una veintena de vecinos; y la representación eclesiástica, portando el local la reliquia del santo; detrás las autoridades municipales; finalmente cierra la procesión la banda de música y los vecinos y visitantes que quieran incorporarse.
Desde el inicio de éste en la puerta de la iglesia y durante el trayecto se le ofrecen al santo grandes cantidades de trigo, arrojándolo desde balcones, para que caiga dentro de las andas. Al terminar se lanza un ¡Viva San Francisco de Paula!, a lo que los presentes responden con un ¡Viva!

El recorrido a lo largo del pueblo tiene un trazado circular y una duración de unas tres horas, regresando a la iglesia por la puerta contraria de la que salió. Allí tiene lugar el relevo de comisarios.
Ya dentro, el párroco se encarga de decir en voz alta los nombres de los nuevos comisarios y tanto éstos como los comisarios salientes firman en el libro de actas
El día termina con la música de la banda en el interior de la iglesia y el acompañamiento a la corporación municipal, los comisarios salientes y entrantes hasta el ayuntamiento.
Al día siguiente, se dan cita alrededor a las ocho de la mañana la banda de música y vecinos disfrazados de cabezudos. Durante la diana la banda realiza su recorrido pasando por las casas de los cuatro comisarios, al llegar a cada una de ellas, los comisarios los hacen entrar y los invitan a desayunar, agasajándolos con dulces y bebidas típicas. Finalizado el recorrido, la banda debe esperar a que cada uno de los comisarios se prepare para asistir a la eucaristía y de nuevo pasarán a recogerlos alrededor de las once siguiendo el orden de varal de los dichos comisarios. Una vez recogidas las cuatro parejas, pasan por la plaza del Ayuntamiento para recoger también a la corporación municipal, antes de dirigirse hacia la iglesia.

Terminada la eucaristía, de nuevo la banda acompañará a las parejas de comisarios, dejando a cada una en el lugar donde vayan a celebrar el banquete.
De nuevo por la tarde, la banda pasa a recoger en sus casas a cada uno de los comisarios y acompañantes y autoridades municipales en la plaza de la iglesia para acompañarlos hasta la iglesia.


El último día, es denominado «Día de los Hermanos». En la diana, y puesto que ya es conocido quienes serán los nuevos comisarios, la banda de música pasa no sólo por las casas de los salientes, sino que también de los entrantes.
Antes de la eucaristía, la banda recoge sólo a la junta directiva de la hermandad, es decir, presidente, secretario y tesorero (ya no a los comisarios), luego a la corporación y se dirigen todos a la iglesia.

Al término de la liturgia tiene lugar la comida de hermandad, a la que también están invitados los músicos y las autoridades municipales.
La procesión da comienzo a la misma hora que el día anterior, pero asisten exclusivamente los hombres, de ahí que este día es también conocido como el «Día de las mujeres», en tanto que el ritual está en manos de ellos y ellas aprovechan para salir en grupos. Cuando la procesión llega a la plaza de la iglesia, se quema de nuevo una traca y ya en interior del templo se canta por última vez el himno de San Francisco.

Para empezar esta tradición, primero hay que recoger el esparto. Siendo febrero o marzo, puesto que se realiza con el esparto aún verde y sin trabajar. Una vez recogido, se amontona en mazos, dejándolos airear durante unos días para que luego «enguite» bien.


En el día en honor a San Marcos, 25 de abril, se produce el «unte de hachones» por los cuatro comisarios encargados de celebrar las fiestas .
Que se encarga de llevar alguno de los diferentes elementos y utensilios que deberán utilizar. Básicamente se trata de la leña, la pez, el bidón, el bidón y carretilla para el agua donde se enfriarán los hachones, algún tipo de soporte de madera donde poner a secar los hachones y, por supuesto, todos hachones que cada comisario ha elaborado. Además, también se encargan, aunque esta labor es de las comisarias, de preparar una barra con bebidas alcohólicas y refrescos que ofrecerán a todos los asistentes.
Dos comisarios se encargan de echar la pez en el bidón y ponerla a punto, para lo cual es importante no dejar de remover hasta que adquiera una consistencia bastante líquida, pues de lo contrario se pegaría al fondo y se quemaría. Una vez que ha adquirido la consistencia adecuada, da comienzo el unte de hachones. Para ello, los otros dos comisarios serán los encargados de ir cogiendo uno por uno los hachones. Primero untan los de los particulares usando unas largas tenazas. Una vez bien empapado el hachón de pez, se saca y se sumerge directamente en el bidón de agua para que se enfríe y se solidifique. Se retira y utilizando ya las manos, se extiende bien recto sobre una superficie sobre la cual pueda secarse. Una vez untados todos aquellos hachones de particulares, se untan los de cada comisario Durante el resto de la tarde, los vecinos pasan un rato agradable junto a los comisarios, quienes ofrecen refrescos.
Alrededor de las cinco de la tarde del mismo día 25 de abril, las comisarias deben ir a la iglesia para recoger los «milagros» y atributos del santo para limpiarlos y prepararlos para las fiestas.











