


Los hachones se tratan de antorchas que constituyen el elemento ritual central de la Procesión de los hachones en Albanchez de Mágina, o del Rosario, la cual se incluye dentro de las fiestas realizadas en honor a San Francisco de Paula, patrón de Albanchez de Mágina y cuya festividad se celebra del 3 al 6 de mayo.


Dicha procesión tiene lugar la tarde-noche del primer finde semana de mayo y los hachones son portados por la comitiva para iluminar el recorrido. A su paso incendian cuatro hogueras que han sido colocadas por los comisarios, además de una última a la puerta de la iglesia que se forma al ir depositando en dicho lugar todos los hachones a la finalización de la procesión.


Se deben elaborar de manera artesanal y utilizando la materia prima más característica de la zona, el esparto, el cual configura el paisaje y ha servido de modo de vida para buen número de familias tradicionalmente, desde el proceso de recogida hasta la comercialización y uso de los productos elaborados. Recogida esta fibra natural de las proximidades, se van agrupando a modo de haces que se anudan.


Se desconoce el origen de tal costumbre. Según los cronistas oficiales locales, su origen puede remontarse a algún ritual pagano ancestral en el cual los hachones se utilizaban para iluminar el camino y la Iglesia era contraria a estas procesiones en sus primeros tiempos por este motivo, puesto que la religión judía no contaba con ese tipo de manifestaciones, aunque tuvo que aceptarlas, cediendo a las demandas de un pueblo que no se resignaba a prescindir de ellas. Así fueron adoptadas como símbolo de purificación.

Otros apuestan porque podría ser una reminiscencia de los primitivos rosarios, introducidos en Andalucía entre los Siglos XVII y XVIII por los frailes de la Orden de los Predicadores, los cuales promovieron asociaciones rosarianas que más tarde fueron cofradías del Santo Rosario.
En los primeros tiempos salían a la calle sin insignias ni imágenes, limitándose a rezar y cantar bajo la dirección de un religioso. Más tarde comenzó a procesionar la insignia principal, el simpecado o estandarte con la imagen de la Virgen, acompañando a esta insignia faroles encendidos llevados por los fieles. La costumbre declinó pero se revitalizó a finales del XIX en la forma de los ya llamados Rosarios de la Aurora, también llamados de «prima noche» (los primeros en crearse y en desaparecer), «de madrugada» y «de aurora».

Los Hachones podrían haber tenido su origen en esos antiguos rosarios más austeros, en los que se salía a la calle sin insignias ni imágenes, limitándose a rezar, que tenían lugar durante la «prima noche» y que languidecieron en favor de los de madrugada y de los rosarios de la aurora.
Viendo la gran importancia de los hachones en la cultura del municipio de Albanchez de Mágina. Desde el ayuntamiento y de la mano del artista local Diego de la Torre Lagunas se ha querido remarcar la importancia de esta tradición.


Una escultura, realizada con maestría, que representa el trabajo tradicional de las personas mayores realizando hachones.
Obra que honra este antiguo procedimiento, que desgraciadamente se encuentra en decadencia y que es cada vez menos conocido entre los vecinos. El cual debemos luchar incansablemente para no perder.

La obra simboliza la destreza de las personas mayores en el momento que están realizando los hachones con esparto, para que esta tradición tan bonita que tiene nuestro pueblo nunca se pierda y quede en el olvido, es nuestro deber, individualmente de mantener viva la llama de nuestras tradiciones. Con esta obra quiero hacerle un homenaje tanto a las personas mayores como al símbolo del hachón.
El autor: Diego de la Torre Lagunas.
Su realización ha sido completa en hierro, pero con varias peculiaridades, la cabeza está realizada con tuercas soldadas una a una, el culo de las sillas con varillas de encofrado y para las trenzas de los hachones he utilizado en torno a 500 metros de alambre, realizándolos imitando la técnica con la que se hacen anualmente en nuestro pueblo, con el objetivo de que quedara lo más realista posible, fiel a la tradición y experimentando la vivencia que nuestros mayores sienten al realizarlos. Como dato importante, cada trenza tiene sobre unos 9 metros. Por último, le he dado una pátina de bronce.


























